Integración de un nuevo material reciclado: metal

Todos somos naturaleza
Desde los inicios de Karün, hemos estado en una constante búsqueda de materiales que puedan ser parte de nuestros productos y que ojalá se generen en comunidades de la Patagonia. Haz clic aquí para conocer más del nuevo material presente en nuestros anteojos...

Desde los inicios de Karün, hemos estado en una constante búsqueda de materiales que puedan ser parte de nuestros productos y que ojalá se generen en comunidades de la Patagonia. Siguiendo este camino los últimos años hemos estado trabajando fuertemente con madera y plásticos recuperados de redes y cabos en desuso.

Desde el año pasado, estamos pensando en un nuevo material, el metal ¿Por qué el metal? Por un lado, queremos poder ofrecer productos de muy buena calidad y diversidad para poder llegar a más personas, y para poder tener un portafolio más amplio, donde todas las personas pueden encontrar algo que les acomoda de acuerdo a su gusto e identidad, creemos fundamental para integrar más puntos de vista a nuestra comunidad e invitar a más personas a ver el mundo desde otro punto de vista.

Por otro lado, y la razón más importante, es por el impacto que esto genera: en todo el mundo se usa muchísimo metal de diferentes tipos como latas de bebestibles, conservas, electrodomésticos, carrocería, herramientas, entre muchos otros y se desechan grandes cantidades que terminan contaminando visual y ambientalmente a la naturaleza, ya que el tiempo mínimo en que este tipo de materiales se degradan supera los 35 años. Esta realidad no es ajena a lo que ocurre en las comunidades rurales de la Patagonia con las que colaboramos. Tras un trabajo de reconocimiento de sus necesidades en materia de residuos, hemos identificado que coinciden en la identificación de metales como uno de los residuos que se generan y que se disponen inadecuadamente en la zona. Latas de aluminio dejadas por los locales, los turistas y visitantes, automóviles antiguos que por falta de opciones, los vecinos terminan enterrando en sus patios, son algunos de los testimonios que hemos recogido y que dan cuenta de una necesidad sentida de hacerse cargo de estos materiales.

Haciendo frente a esta realidad, nos preguntamos si era posible soñar con anteojos de metal en nuestras colecciones, por medio del cual podríamos contribuir con impulsar un sistema de recolección de residuos para reciclar en la comuna de Cochamó. Este sueño se concretó en una hoja de ruta que pretende implementar infraestructura de reciclaje en la comuna, en un plan a cuatro años que estamos trabajando junto a nuestros aliados sociales y locales. Hoy estamos en una primera fase de implementación mediante un proceso de recolección y compensación que explicaremos más adelante.

Iniciar un proceso de diseño de colecciones y con nuevos materiales no es un proceso fácil, ya que cada material es distinto en su composición, uso y tratamiento, lo que requiere un periodo de aprendizaje que nos garantice que el producto que salga del proceso mantenga la calidad que caracteriza a los anteojos Karün y que asegure una cadena de recolección de materia prima que respete los principios básicos que nos caracterizan, que incluyen a recolectores y emprendedores locales y/o rurales que recuperan el material de los territorios que queremos proteger y conservar.

Si quisiéramos graficar de manera sencilla las principales etapas que considera nuestro proceso de fabricación de un anteojo, podríamos resumirlo en las siguientes etapas:

  1. Identificación y caracterización de materias primas provenientes de materiales o residuos orgánicos e inorgánicos de la Patagonia, que cumplan con características mecánicas aptas para la fabricación del producto a diseñar. En esta etapa primero se hace un barrido de los residuos disponibles, y luego hay un estudio de materiales donde se identifican los que nos sirven y los que no.
  2. Diseñar un producto que sea atractivo para nuestros clientes y que asegure el ecodiseño, que considere una mejora ambiental del producto y en todo el proceso de fabricación, considerando un mínimo impacto en el medio ambiente desde su creación hasta su fin de vida. Para esto consideramos que el producto a diseñar debe ser fabricado con materias primas recicladas o reutilizadas, que sea duradero (de buena calidad, sustentable en el tiempo) y que posterior a su vida útil se pueda reciclar.
  3. Validación y pruebas realizadas con la fábrica, donde se determina la factibilidad de realizar el anteojo y se evalúa la calidad obtenida. Luego de diversas pruebas y ajustes se llega al producto final con las especificaciones de los materiales idóneos a ser considerados en el proceso.
  4. Con la claridad en el material que se utilizará, se conforma una cadena de recolección de materiales con recolectores rurales o locales, y la comunidades quienes serán el eslabón clave en nuestra cadena, para garantizar que el material se recolecta de una manera social, ambiental y económicamente responsable.
  5. Preparación del material para ser utilizado en el proceso de fabricación y posterior envío a las fábricas correspondientes.

Si las etapas anteriores las medimos en tiempo, esto supera los 12 meses o incluso 18 meses de trabajo, por tanto, si quisiéramos seguir cada una de estas etapas, estábamos seguros que no lograríamos responder a la urgencia de contar con una nueva colección en metales y responder las necesidades levantadas por la comunidad, quienes están con toda la energía puesta en iniciar acciones que les permitan reciclar el material metálico que se genera año a año en sus comunidades.

Frente a este desafío hemos recorrido un camino que nos ha llevado a plantear un proceso en etapas para armar nuestra cadena de metales que respetara los principios y forma de trabajo Karün.

Etapa actual: Compensación de recolección de metal

¿A qué nos referimos con compensación?

Al proceso en que todo el volumen de material reciclado (en este caso metal) que se usa en la producción proviene de fuentes recicladas locales a la fábrica que produce el anteojo y paralelamente en Patagonia se recolecta exactamente la misma cantidad y tipo de material usado en la producción, en este caso Cobre y Acero inoxidable y se recicla localmente. En síntesis, el metal reciclado del producto es de fuentes locales a la fábrica de anteojos que pasa por un proceso de 7 etapas: clasificación; desarmado y cortado; remoción de polvo mediante vibración; lavado y secado; prensado; derretimiento; Moldeo. Por otro lado, el material recolectado en Patagonia es reciclado en fábricas locales Chilenas. El resultado de este modelo de Compensación es un proceso que genera el doble de trabajo de restauración de espacios naturales (ya que se usa material local en cada territorio) pero con la mitad de impacto en Huella de Carbono (porque no se envía la materia prima desde la fuente de recolección al lugar de producción, sino que se queda en el territorio donde se rescató).

Específicamente, tras recolectar material en Patagonia, este se entrega a valorizadoras locales con un estricto protocolo de trazabilidad para asegurar que los metales entregados se reciclen en su totalidad.

Con compensar queremos ir más allá, por lo que armamos 3 principios fundamentales para fortalecer el impacto:

  1. Siempre recuperamos el mismo tipo de material que se utiliza en los anteojos.
  2. Nos comprometemos a recuperar igual o más volumen del que requerimos para fabricar el producto
  3. Pagamos por el material que utilizamos en la producción un precio de al menos un 20% por sobre del precio de compra del material comercializado en los mercados locales a nuestros recolectores. De esta forma construimos una fuente de ingreso más robusta para nuestros amigos recolectores.

 

 

Si tienes preguntas o sugerencias puedes escribirnos directamente a info@karunworld.com o contactarnos AQUÍ.